lunes, 9 de julio de 2012

3.- Nirvāṇa


Nirvāṇa

Dicen que los buenos amigos siempre estarán ahí. Los buenos amigos duran, y que cuando se enfadas lo arreglan y son felices.
Pero que haces cuando tu mejor amiga se acuesta con tu novio. ¿Debo hacer como que nada ha pasado? ¿Tendría que perdonarla? ¿Se supone que las cosas volverían a ser normales entre las dos?
Obviamente no. Todo eso son gilipolleces.
Los amigos ''para siempre'' no existen. Siempre habrá alguien que meterá la pata, un descuido, una puñalada trapera, algo que lo acabará jodiendo todo.


Era sábado por la mañana y a estas horas la gente de mi edad estaban afrontado la resaca de su vida, mientras que yo, caminaba por un parque con un gato acosador por detrás.


-¡Mamá, me voy a dar una vuelta!
Salí por la puerta y al cabo de un rato sentí que alguien me seguía. Y como no. Praow.
-¿Que haces? - ¿Otra vez hablando con gatos? Que bien. -Vuelve a casa, no quiero que te pierdas.
Maulló. Supuse que era un no.
-Como quieras.


El parque estaba lleno de dulces abuelitas con sus nietos gritando y jugando en el césped. No hacía ni frío ni calor, habían pequeñas nubes en el cielo que hacían que el día pareciese radiente y bonito.
Yo hacía tiempo que no tenía un día ''radiante y bonito''.
Me senté en el césped, me estiré, ignorando las hormigas que posiblemente había asesinado cruelmente con mi enorme cabeza, y empecé a escuchar música mientras tomaba el sol.
Noté como Praow se acomodaba en mi barriga.

No tener amigos tampoco era tan malo. Al menos ya no quedaba nadie que pudiese hacerte daño. Pero a veces, cuando te haces daño a ti misma necesitas el apoyo de un amigo para superar lo malos momentos. Mi único amigo en esto momentos era la música. Y Praow, al parecer.

how dos it feel? How does it feel to be like you? I think your mouth should be quite, cause it never tells the truth.

Me pregunto donde estará mi padre. A donde se supone que ha ido y cuando se supone que volverá. Cuales fueron sus motivos, y si se hará idea en las condiciones que está su ''familia'' en estos momentos.
Me pregunto si habrá tenido más hijos... ¿Se habrá casado? ¿Le habrá hablado a su mujer de su hija? ¿O no se acordará de mi existencia? Posiblemente. Aunque, almenos el me dió un beso en la frente antes de irme. Recuerdo ese día porque tenía 7 años y me acababan de ingresar en el hospital porque me había caido en la bañera mientras mi madre jugaba conmigo en el baño. Ella nunca me contó porque realmente se fue. Ni él tampoco. Estaba echada en la camilla, intentando ignorar los gritos de mis padres fuera de la habitación. Entonces mi padre entró con brusquedad, se acercó a mi, recuerdo que lloraba, me besó en la frente, y me dijo:
''-Lo siento.''
Y no supe más de él. Solo llama en mi cumpleaños, me dice felicidades, y como estoy yo. Nunca pregunta por mi madre y por supuesto yo nunca realmente le cuento como realmente estoy.
Sinceramente no me duele haber crecido sin padre, al menos estuvo en gran parte de mi infancia y fue un gran padre. Ni siquiera estoy enfadada con él. Al menos se preocupa por mi. Cada 12 meses. A veces le pregunta a mi tía sobre como estoy, y ella le cuenta que soy muy buena estudiante, una chica inteligente, y que soy muy buena tocando la batería y cantando. Que es una mentira como un templo. La batería siempre ha sido mi mayor salida de todos mis problemas, aporrear cosas y sentir el ritmo, pero se me daba de pura pena. Y cantar... Sin comentarios.
Algo me zarandeo el brazo.
Abrí los ojos y vi a una niñita pequeña con los ojos muy celestes y el pelo muy negro acariciando a Praow de tal manera que me movía a mi.
Me saqué los auriculares y le pregunté:
-¿Te gusta?
No contestó. O era muy tímida o no sabía hablar mi idioma. O era tonta.
Al cabo de dos palmaditas más en la cabeza del gato se fue corriendo. Y se cayó. Confieso que me reí, pero luego me sentí mal. Pero me seguí riendo.
Volvía  cerrar los ojos y intenté concentrarme en la letra de la canción que estaba escuchando ahora.

I can't promess that things won't be broken but I swear that I will never leave.

En ese preciso momento alguin me robó un auricular dejándome un poco desconcertada y para colmo gritó:
-PLEASE STAAAAAAAAAAAAY FOREVER WITH MEEEEEEE.
-Ems.
No podía dejar de parpadear, me había quedado ciega por culpa de aquel chico, tenía el pelo tan rubio que el sol se reflejaba en el y me daba justo en los ojos.
-Me llamo Aneo.
Tuve que controlarme para no soltarle un ''No me importa'' e irme, pero a penas me dió tiempo a responder.
-Bonito gato.
-Ah, si... Se llama...
-¿praow?
-S-si.
¿Que demonios?
-Que asco de nombre.
-Ah. Gracias.
Gilipollas.
-No, en serio. ¿De que viene?
-Yo que se, me apetecía llamarle así y así le llamé.
-Muy original, si, pero sigue siento un asco.
-Oh, se ve que tienes mucha experiencia en nombres de gatos.
-Pues a decir verdad... - Acercó su mano a Praow y esté le araño la piel con un gruñido entre dientes haciendo al chico sangrar- Tengo mucha experiencia con los gatos.
-Se ve que te llevas estupendamente con ellos.
-Si verdad...
Posó su mano detrás de su cabeza mientras sonreía tímidamente. Me parecío un tanto vulnerable en ese momento a pesar de que en el rato que llevabamos hablando no e había cortado en ningún momento de decirme lo muy estúpida que era poniendo nombres a los gatos.
-Me gustas.
Que.
-¿Que?
-Eres muy guapa.
-Déjame en paz.
Cogí a Praow en brazos y me fui de ahí.
Se acercó hacía nosotros corriendo y empezó a caminar hacía atrás mientras me miraba a la cara.
-L-lo siento. No quería decir que me gustabas de... Ya sabes, sino que me caes bien... Eh... -Se mordió el labio.
-Ah.
-Lo siento.
-No importa. Me tengo que ir de todos modos.
-No estás enfadada conmigo... ¿verdad?
Suspiro.
-Tranquilo. No no lo estoy.
Él suspiro y dejó de morderse el labio. Me hizo reír ese gesto tan infantil y dulce a la vez, a pesar de que ese chico debía tener como 16 años, y tenía una cicatriz en el pómulo izquierdo que indicaba alguna pelea.
-Eh, ¿Te gusta la música?
-¿Que clase de pregunta es esa? Es lo único que me gusta.
-Oh. Bien, eh... Mira, escucha esta canción... -Sacó un bolígrafo de el bolsillo trasero de su pantalón negro.
Escribió rápidamente, y se guardó el bolígrafo tan rápido como se lo había guardado.
-Ya la he escuchado...
-Oh.
-Me encanta.
-Es mi favorita.
-Y... Y la mía.
-Oh -Se río.
-Me gustas.
-Normal.

Ese chico del cual ya no me acordaba ni de su nombre era una persona muy agradable. Hacía tiempo que no me sentía bien hablando con alguien. Que no fuese un gato, claro.
La verdad, es que me había sentido bastante liberada del sufrimiento cuando hablaba con el.
Era como un Nirvana.
Nirvana el grupo de la canción que me había escrito en el brazo.
You know you're right.

martes, 3 de julio de 2012

2.- 猫

(Gato)


Estar rodeada de tanta gente y sentirme tan sola.
Estaba tan sola.
El centro estaba lleno de gente, apenas podía respirar de la ansiedad que me daba al ver tanto ser humano rozandose conmigo. Cada vez que veía a un conocido torcía la calle y me escondía hasta que pasaba. Sentíá que si me volvían a preguntar sobre mi madre, vomitaría. Corrí en dirección recta por una calle muy estrecha  donde no solía pasar mucha gente lo que lo hacía todo mucho más agradable. Y podía respirar de una maldita vez. Pude ponerme los auriculares de una vez, sin empujones ni golpes.
Aleatorio.
Cancer, My Chemical Romance.
No. No. No. Siguiente. Numb, Linkin Park. Suspiro. Mi canción. Simpre lo ha sido, siempre lo será.
Recuerdo de pequeña cuando salía a la calle a jugar con los gatos, y no me tenían miedo. Era simplemente agradable ver que yo era especial, era especial porque los gatos me querían a mi, mientras que a los demás les tenían miedo. Ahora no era especial para nada ni nadie. Y dudo serlo nunca más.
Noté que alguien me estaba siguiendo. No me quise girar hasta que algo me rozó la pierna, y del susto salte y casi me caí encima de un contenedor de basura. Era un gato. Un gato negro con ojos anormalmente enormes y amarillos. Se veía un poco asustado por mi reacción pero no tardo mucho en volverse a acerca a mi pierna, no dejaba de observar mientras se rozaba comigo, sus pupilas parecían dilatarse de la felicidad cuando me miraba.
Me estaba muriendo de amor. Hacía mucho que no me sentía tan querida, y me resulto muy, muy, muy triste que ese amor me lo estuviese dando un gato. Pero en fin, yo acabaría viviendo en una casa, con graves enfermedades mentales rodeada de gatos. Me agaché para cogerle y alzarle en el aire mientras le decía cosas sin sentido con una voz muy aguda que parecía gustarle porque no dejaba de maullar. Le dejé en el suelo y le raqué tras la oreja haciendole maullar de felicidad. Ese gatito tan dulce me hizo sonréir.
-Tienes unos ojos muy bonitos.
Parecía que sonreía mientras le rascaba en la cabeza.
-Creo que te pondré un nombre, mmm...
-Prrr. -Que feliz parecía.
Ojalá fuese un gato. Sin madres enfermas, sin pasados vergonzosos, sin lagrimas, sin conciencia, sin errores.
-¿Prrr? Eres feliz, ¿eh? Ojalá yo fuese como tu...
Maulló.
-Te llamaré Praow.
No parecío darse cuenta de que hablaba de lo relajado que parecía.
-Me tengo que ir Praow. Mañana... Mañana te traeré comida.
Me alejé de el, y se me quedó mirando de tal forma que hasta parecía triste.
-Lo prometo.
Me di la vuelta, triste, me dolía dejarle ahí, solo. Empecé a caminar y me puse los auriculares.
Caminé despistada esforzandome por no empezar a gritar a voces la canción que estaba escuchando. Solo quedaban dos calles más hasta llegar a casa, me dije, tranquila.
Mi visión períferica advirtió una mancha negra a mi costado.
-No me sigas.-Dije a Praow sin nisiquiera mirarle.
Pude sentir que maullaba inculo con los auriculares puestos.
-He dicho que no me sigas.
No me hizo caso de todos modos.
Ya estabamos a 5 metros de mi casa y el seguía en el mismo lugar que entonces. Suspiré. Supongo que a mamá no le importará tener un gato. Siempre amó los gatos, pero papa éra alérgico.
Éra.
Cogí a Praow en brazos y abri la puerta mientras gritaba.
-Mamá, te he traido un regalo.
Nadie respondió, supongo que estaba dormida. Aunque fuesen las 19:00 de la tarde.
Llevé a Praow en brazos hasta la cocina, y luego le solté, no dejó de observarme en ningún momento. Miré en la nevera y le di lo primero que vi comestible, y se lo di, una loncha de queso extremadamente fría.
Se la lancé, y la cogió al aire.
-Pareces un perro. Que guay eres.
Luego me dirigí a la puerta que daba al patio/jardín y intenté explicarle.
-Aquí hay que ir cuando tengas que... Ya sabes... Hacer tus cosas.
Que triste, hablaba con un gato.
Pero lo más triste de todo es que me entendía.
-Te dejo la puerta medio abierta para que entres y salgas cada vez que... Eh... Lo necesites.
Maulló. Me lo tome como un ''Vale''.
Todo aquello era de lo más extraño pero a mi me divertía, soy rara, y sinceramente me importa más bien poco.
-Ven, te voy a enseñar la casa... Esto es la cocina, y por aquí se va al salón... Si, bien, aquí es donde como y bueno, hago deberes y vemos la televisión-Dije señalando el televisor- bien, y por aquí... -Caminé hasta el pasillo- estas escaleras llevan a las habitaciones...-Empezamos a subir, como vi que le costaba un poco lo llevé en brazos.- Bien, esta es mi habitación, -la abrí y lo dejé en el suelo- tan desordenada como siempre... Eh...
-¿Daphne?
-¿Mamá?
-Con quien hablas, Daphne.
-C-c-con eh...
Cogí el gato y me llevé hasta su habitación, suspiré hondo antes de abrir la puerta.
-Te he traido un regalo.
-Oh Dios.
La máquina a la que estaba conectada mi madre indicó que los latidos de su corazón se aceleraban.
Era feliz.

1-. Δάφνη

Δάφνη

(Daphne)


No podía parar de suspirar. Las clases se me hacían eternas y cansinas y estar rodeada de insultos y miradas de hostilidad no ayudaba demasiado.
Me di cuenta de que había estado mirado el mismo punto fijo durante toda la media hora transcurrida, que irónicamente, era el reloj. Deprimente. 
Una bolita de papel dío en mi cabeza, por las risas sabía de donde procedía, no me atreví a girar la cabeza de todos modos.
Hacer como que nada había pasado. Cuanta experiencia debo tener en ello.
Suspiro. Por fin me doy el placer de mirar a la pizarra y apuntar sea cual fuese la cosa que hubiese.
 
Mitología griega.


¿Qué? ¿Se supone que debemos estudiar esto de nuevo? Creo que ya me sabía el tema de memoria... No, a quien pretendo engañar, realmente se me da de pena y sinceramente, no tengo ganas de llevar otro suspenso a casa.
Suspiro. A casa. Odio el instituto de una manera infernalmente infinita, pero mi casa era peor. Era el infierno mismo. 
Cogí mi boligrafo y empecé a garabatear pequeños gatitos negros en los margenes de los libros mientras mi flequillo caía en cascada delante de mi rostro. Hacía año y medio que no me lo cortaba, pero apenas crecía, y de alguna forma lo agradecía ya que, ir a la peluquería era sinónimo de mantener una conversación con una persona desconocida y alegre, y no soy de esas personas que... Hablan.
-Todos habéis oido hablar de la famosa historia de ''Apolo y Daphne''.
Risas. Suspiro. ¿Donde hay pistolas cuando se las necesita? Intente no dejar caer mi cabeza sobre el pupitre por el cansancio.
-¿Que es tan gracioso? - Roberto, el profesor de ciencias sociales se ajustaba las gafas mientras observaba un tanto desconcertado y a la vez bastante cabreado. 
''Yo'' pensé ''yo soy el problema''.
Pude notar cada una de las miradas que se posaban en mi espaldas.
Lo más gracioso de todo era que Apolo se reía más fuerte que los demás.
Me llamo Dafne. Apolo es mi ex novio.


¿Alguna vez le has dicho a un chico que le quieres y cuando te responde un ''yo más'' y simplemente no le crees?
Así fue mi vida durante tres deprimentes meses.
Estube saliendo con Apolo, un chico de pelo moreno, ojos grandes castaños y bastante alto. Era el chico más dulce del mundo, besitos en la nariz, besitos en el pelo, besos, besos, besos. Pero nunca fue capaz de decirme ''te quiero'', solo un simple y pobre ''yo más'' o ''yo a ti''. 
''Hola. Me llamo Daphne, tengo 15 años, soy la típica chica que siempre quiere más, soy deprimente, y mi ropa es negra.'' Así me conocía todo el instituto, y nunca había salido con un chico antes. 
Recuerdo que tenía una amiga, mi mejor amiga. Recuerdo que la conocía  los 5 años en el parque.
Y la dejé de conocer a los 15 en la cama con mi novio.


-Eh, silencio, SILENCIO.- Roberto, tranquilo, ya se les pasará.
Pero no pararon. Mi cara se fue tranformando de un tono rosado de vergüenza a un rojo furioso.
Ya estaba harta. Me giré con tal fuerza que con mi pelo le di a la chica que se sentaba detrás mío y dejó de reirse. Me levanté hacíendo un ruido horrible con la silla.
-GILIPOLLAS.- Miraba a Apolo, y luego me fui de clase dando un portazo.
Nadie vino en mi busca. Ni el profesor, ni mis amigos ni... ¿Que digo? Me costaba acostumbrarme a que ya no tenía amigos.
Amigos, me río en mi puta cara.
Suspiro. Y me tropiezo con una taquilla mientras ando haciéndo que me coma el suelo.
Me quiero morir.







Estaba hojeando un libro en la biblioteca hasta que entró Roberto y me dío una hoja y luego unas palmaditas en la espalda, que hicieron bastante incómoda la situación. No hablé hasta que dijo.
-¿Que ha pasado antes?
Suspiro.
-Nada. 
-No parecía ''nada''.- Contestó mientras arrastraba la silla a mi costado para sentarse.
-La gente es estúpida, ya está. -Dije intentando restarle la mayor importancia posible mientras hojeaba el libro.
-Lo comprendo.
-Bien.
Silencio. No se me daba bien ser amable con la gente. Me sentí mal, él solo intentaba saber como me sentía, nada más.
-Dafne, si te pregunto algo... ¿Serás cien por ciento sincera conmigo?
-Supongo.
-Bien... Eh...
Al ver que no continuaba hablando dejé el libro y clavé mis ojos en él. Bueno, mi solo ojo, ya que el otro estaba tapado totalmente por mi pelo.
-¿Si...?-Le atajé.
-Sufres... De...
No tenía todo el día.
-Dafne, ¿sufres de acoso escolar?
Me empecé a reír.
-No. - Respondí entre risas.
-Oh... Bueno... Pero...
-Que no.
-No dudes en decirmelo si ocurre ¿bien?
-Claro, claro.
-Cuídate.-Dijo, luego desapareció.
Ay... Acoso escolar... Ja...
Ojalá solo fuese eso, señor.
Observé el papelito que me acababa de entregar... Un trabajo sobre... Eh...
vύμφα
Si recordaba bien, que ya era difícil ya que mi memoria era estúpidamente mala, eso debía significar: Ninfa.