martes, 3 de julio de 2012

2.- 猫

(Gato)


Estar rodeada de tanta gente y sentirme tan sola.
Estaba tan sola.
El centro estaba lleno de gente, apenas podía respirar de la ansiedad que me daba al ver tanto ser humano rozandose conmigo. Cada vez que veía a un conocido torcía la calle y me escondía hasta que pasaba. Sentíá que si me volvían a preguntar sobre mi madre, vomitaría. Corrí en dirección recta por una calle muy estrecha  donde no solía pasar mucha gente lo que lo hacía todo mucho más agradable. Y podía respirar de una maldita vez. Pude ponerme los auriculares de una vez, sin empujones ni golpes.
Aleatorio.
Cancer, My Chemical Romance.
No. No. No. Siguiente. Numb, Linkin Park. Suspiro. Mi canción. Simpre lo ha sido, siempre lo será.
Recuerdo de pequeña cuando salía a la calle a jugar con los gatos, y no me tenían miedo. Era simplemente agradable ver que yo era especial, era especial porque los gatos me querían a mi, mientras que a los demás les tenían miedo. Ahora no era especial para nada ni nadie. Y dudo serlo nunca más.
Noté que alguien me estaba siguiendo. No me quise girar hasta que algo me rozó la pierna, y del susto salte y casi me caí encima de un contenedor de basura. Era un gato. Un gato negro con ojos anormalmente enormes y amarillos. Se veía un poco asustado por mi reacción pero no tardo mucho en volverse a acerca a mi pierna, no dejaba de observar mientras se rozaba comigo, sus pupilas parecían dilatarse de la felicidad cuando me miraba.
Me estaba muriendo de amor. Hacía mucho que no me sentía tan querida, y me resulto muy, muy, muy triste que ese amor me lo estuviese dando un gato. Pero en fin, yo acabaría viviendo en una casa, con graves enfermedades mentales rodeada de gatos. Me agaché para cogerle y alzarle en el aire mientras le decía cosas sin sentido con una voz muy aguda que parecía gustarle porque no dejaba de maullar. Le dejé en el suelo y le raqué tras la oreja haciendole maullar de felicidad. Ese gatito tan dulce me hizo sonréir.
-Tienes unos ojos muy bonitos.
Parecía que sonreía mientras le rascaba en la cabeza.
-Creo que te pondré un nombre, mmm...
-Prrr. -Que feliz parecía.
Ojalá fuese un gato. Sin madres enfermas, sin pasados vergonzosos, sin lagrimas, sin conciencia, sin errores.
-¿Prrr? Eres feliz, ¿eh? Ojalá yo fuese como tu...
Maulló.
-Te llamaré Praow.
No parecío darse cuenta de que hablaba de lo relajado que parecía.
-Me tengo que ir Praow. Mañana... Mañana te traeré comida.
Me alejé de el, y se me quedó mirando de tal forma que hasta parecía triste.
-Lo prometo.
Me di la vuelta, triste, me dolía dejarle ahí, solo. Empecé a caminar y me puse los auriculares.
Caminé despistada esforzandome por no empezar a gritar a voces la canción que estaba escuchando. Solo quedaban dos calles más hasta llegar a casa, me dije, tranquila.
Mi visión períferica advirtió una mancha negra a mi costado.
-No me sigas.-Dije a Praow sin nisiquiera mirarle.
Pude sentir que maullaba inculo con los auriculares puestos.
-He dicho que no me sigas.
No me hizo caso de todos modos.
Ya estabamos a 5 metros de mi casa y el seguía en el mismo lugar que entonces. Suspiré. Supongo que a mamá no le importará tener un gato. Siempre amó los gatos, pero papa éra alérgico.
Éra.
Cogí a Praow en brazos y abri la puerta mientras gritaba.
-Mamá, te he traido un regalo.
Nadie respondió, supongo que estaba dormida. Aunque fuesen las 19:00 de la tarde.
Llevé a Praow en brazos hasta la cocina, y luego le solté, no dejó de observarme en ningún momento. Miré en la nevera y le di lo primero que vi comestible, y se lo di, una loncha de queso extremadamente fría.
Se la lancé, y la cogió al aire.
-Pareces un perro. Que guay eres.
Luego me dirigí a la puerta que daba al patio/jardín y intenté explicarle.
-Aquí hay que ir cuando tengas que... Ya sabes... Hacer tus cosas.
Que triste, hablaba con un gato.
Pero lo más triste de todo es que me entendía.
-Te dejo la puerta medio abierta para que entres y salgas cada vez que... Eh... Lo necesites.
Maulló. Me lo tome como un ''Vale''.
Todo aquello era de lo más extraño pero a mi me divertía, soy rara, y sinceramente me importa más bien poco.
-Ven, te voy a enseñar la casa... Esto es la cocina, y por aquí se va al salón... Si, bien, aquí es donde como y bueno, hago deberes y vemos la televisión-Dije señalando el televisor- bien, y por aquí... -Caminé hasta el pasillo- estas escaleras llevan a las habitaciones...-Empezamos a subir, como vi que le costaba un poco lo llevé en brazos.- Bien, esta es mi habitación, -la abrí y lo dejé en el suelo- tan desordenada como siempre... Eh...
-¿Daphne?
-¿Mamá?
-Con quien hablas, Daphne.
-C-c-con eh...
Cogí el gato y me llevé hasta su habitación, suspiré hondo antes de abrir la puerta.
-Te he traido un regalo.
-Oh Dios.
La máquina a la que estaba conectada mi madre indicó que los latidos de su corazón se aceleraban.
Era feliz.

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