martes, 3 de julio de 2012

1-. Δάφνη

Δάφνη

(Daphne)


No podía parar de suspirar. Las clases se me hacían eternas y cansinas y estar rodeada de insultos y miradas de hostilidad no ayudaba demasiado.
Me di cuenta de que había estado mirado el mismo punto fijo durante toda la media hora transcurrida, que irónicamente, era el reloj. Deprimente. 
Una bolita de papel dío en mi cabeza, por las risas sabía de donde procedía, no me atreví a girar la cabeza de todos modos.
Hacer como que nada había pasado. Cuanta experiencia debo tener en ello.
Suspiro. Por fin me doy el placer de mirar a la pizarra y apuntar sea cual fuese la cosa que hubiese.
 
Mitología griega.


¿Qué? ¿Se supone que debemos estudiar esto de nuevo? Creo que ya me sabía el tema de memoria... No, a quien pretendo engañar, realmente se me da de pena y sinceramente, no tengo ganas de llevar otro suspenso a casa.
Suspiro. A casa. Odio el instituto de una manera infernalmente infinita, pero mi casa era peor. Era el infierno mismo. 
Cogí mi boligrafo y empecé a garabatear pequeños gatitos negros en los margenes de los libros mientras mi flequillo caía en cascada delante de mi rostro. Hacía año y medio que no me lo cortaba, pero apenas crecía, y de alguna forma lo agradecía ya que, ir a la peluquería era sinónimo de mantener una conversación con una persona desconocida y alegre, y no soy de esas personas que... Hablan.
-Todos habéis oido hablar de la famosa historia de ''Apolo y Daphne''.
Risas. Suspiro. ¿Donde hay pistolas cuando se las necesita? Intente no dejar caer mi cabeza sobre el pupitre por el cansancio.
-¿Que es tan gracioso? - Roberto, el profesor de ciencias sociales se ajustaba las gafas mientras observaba un tanto desconcertado y a la vez bastante cabreado. 
''Yo'' pensé ''yo soy el problema''.
Pude notar cada una de las miradas que se posaban en mi espaldas.
Lo más gracioso de todo era que Apolo se reía más fuerte que los demás.
Me llamo Dafne. Apolo es mi ex novio.


¿Alguna vez le has dicho a un chico que le quieres y cuando te responde un ''yo más'' y simplemente no le crees?
Así fue mi vida durante tres deprimentes meses.
Estube saliendo con Apolo, un chico de pelo moreno, ojos grandes castaños y bastante alto. Era el chico más dulce del mundo, besitos en la nariz, besitos en el pelo, besos, besos, besos. Pero nunca fue capaz de decirme ''te quiero'', solo un simple y pobre ''yo más'' o ''yo a ti''. 
''Hola. Me llamo Daphne, tengo 15 años, soy la típica chica que siempre quiere más, soy deprimente, y mi ropa es negra.'' Así me conocía todo el instituto, y nunca había salido con un chico antes. 
Recuerdo que tenía una amiga, mi mejor amiga. Recuerdo que la conocía  los 5 años en el parque.
Y la dejé de conocer a los 15 en la cama con mi novio.


-Eh, silencio, SILENCIO.- Roberto, tranquilo, ya se les pasará.
Pero no pararon. Mi cara se fue tranformando de un tono rosado de vergüenza a un rojo furioso.
Ya estaba harta. Me giré con tal fuerza que con mi pelo le di a la chica que se sentaba detrás mío y dejó de reirse. Me levanté hacíendo un ruido horrible con la silla.
-GILIPOLLAS.- Miraba a Apolo, y luego me fui de clase dando un portazo.
Nadie vino en mi busca. Ni el profesor, ni mis amigos ni... ¿Que digo? Me costaba acostumbrarme a que ya no tenía amigos.
Amigos, me río en mi puta cara.
Suspiro. Y me tropiezo con una taquilla mientras ando haciéndo que me coma el suelo.
Me quiero morir.







Estaba hojeando un libro en la biblioteca hasta que entró Roberto y me dío una hoja y luego unas palmaditas en la espalda, que hicieron bastante incómoda la situación. No hablé hasta que dijo.
-¿Que ha pasado antes?
Suspiro.
-Nada. 
-No parecía ''nada''.- Contestó mientras arrastraba la silla a mi costado para sentarse.
-La gente es estúpida, ya está. -Dije intentando restarle la mayor importancia posible mientras hojeaba el libro.
-Lo comprendo.
-Bien.
Silencio. No se me daba bien ser amable con la gente. Me sentí mal, él solo intentaba saber como me sentía, nada más.
-Dafne, si te pregunto algo... ¿Serás cien por ciento sincera conmigo?
-Supongo.
-Bien... Eh...
Al ver que no continuaba hablando dejé el libro y clavé mis ojos en él. Bueno, mi solo ojo, ya que el otro estaba tapado totalmente por mi pelo.
-¿Si...?-Le atajé.
-Sufres... De...
No tenía todo el día.
-Dafne, ¿sufres de acoso escolar?
Me empecé a reír.
-No. - Respondí entre risas.
-Oh... Bueno... Pero...
-Que no.
-No dudes en decirmelo si ocurre ¿bien?
-Claro, claro.
-Cuídate.-Dijo, luego desapareció.
Ay... Acoso escolar... Ja...
Ojalá solo fuese eso, señor.
Observé el papelito que me acababa de entregar... Un trabajo sobre... Eh...
vύμφα
Si recordaba bien, que ya era difícil ya que mi memoria era estúpidamente mala, eso debía significar: Ninfa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario